El primer año en la escuela infantil es un momento clave en la vida de un niño y también en la de su familia. Supone el inicio de una etapa llena de descubrimientos, vínculos, emociones y aprendizajes que sentarán las bases de su desarrollo emocional, social y cognitivo.
Aunque cada niño vive este proceso a su propio ritmo, no es lo mismo comenzar la escuela infantil en el aula de bebés que hacerlo en un aula de 1-2 o de 2-3 años. Cada etapa tiene necesidades específicas, retos propios y aprendizajes únicos. Comprenderlos ayuda a las familias a vivir este primer año con mayor confianza y tranquilidad.
¿Por qué el primer año en la escuela infantil es tan importante?
El primer año en la escuela infantil no es solo una adaptación a un nuevo espacio. Es un proceso profundo en el que el niño empieza a:
- Construir vínculos afectivos fuera del entorno familiar
- Conocer nuevas rutinas y normas
- Relacionarse con otros niños
- Descubrir el mundo desde la exploración y el juego
Durante este periodo se desarrollan aspectos fundamentales como la seguridad emocional, la autonomía, el lenguaje y la socialización. Por eso, el acompañamiento respetuoso y la atención individualizada marcan una gran diferencia.
El primer año en la escuela infantil según la edad del niño
Aula de bebés (0-1 año): seguridad, vínculo y bienestar emocional
Cuando un bebé comienza su primer año en la escuela infantil, su principal necesidad es sentirse seguro. En esta etapa, el desarrollo emocional está estrechamente ligado al vínculo con el adulto de referencia.
Durante los primeros meses en el aula de bebés:
- El niño reconoce nuevas voces, olores y rutinas
- Se crean vínculos afectivos con las educadoras
- El llanto es una forma de comunicación habitual y completamente normal
El aprendizaje en esta etapa se produce principalmente a través de:
- La exploración sensorial (texturas, sonidos, movimiento)
- El respeto absoluto a los ritmos individuales de sueño, alimentación y descanso
- La interacción afectuosa y constante con el adulto
Para muchas familias, este primer año viene acompañado de emociones intensas como ilusión, dudas o inseguridad. Es importante recordar que un bebé que se siente atendido, escuchado y querido en la escuela infantil está construyendo una base emocional sólida para el futuro
Aula de 1 a 2 años: explorar el mundo con mayor autonomía
Entre el primer y segundo año de vida, los niños experimentan grandes avances en su desarrollo. Si este es su primer contacto con la escuela infantil, llegan con más movilidad, curiosidad y deseo de explorar.
En esta etapa:
- Comienzan a caminar o perfeccionan la marcha
- Aparece el lenguaje de forma progresiva
- Se refuerza el deseo de hacer cosas “solos”
A nivel emocional pueden surgir:
- Frustración al no poder expresar todo lo que sienten
- Apego intenso a sus figuras de referencia
- Necesidad de rutinas claras que les aporten seguridad
En el aula de 1-2 años, los aprendizajes se centran especialmente en:
- La autonomía (comer solos, recoger, lavarse las manos)
- El juego como principal herramienta de aprendizaje
- La socialización inicial, todavía más en paralelo que en grupo
La coordinación entre familia y escuela infantil es clave para acompañar de forma coherente límites, rutinas y emociones, favoreciendo una adaptación positiva
Aula de 2 a 3 años: identidad, lenguaje y relaciones sociales
Cuando los niños comienzan su primer año en la escuela infantil en el aula de 2-3 años, suelen tener una mayor conciencia de sí mismos y del entorno. Esto hace que la adaptación sea más verbal, más emocional y, en ocasiones, más intensa.
En esta etapa:
- El lenguaje se convierte en la principal herramienta de comunicación
- Expresan preferencias, emociones y opiniones
- Se fortalece la construcción de la identidad (“yo solo”, “yo quiero”)
Emocionalmente pueden aparecer:
- Miedos nuevos ante lo desconocido
- Conflictos con otros niños, propios del aprendizaje social
- Necesidad de validación emocional por parte del adulto
Los aprendizajes en el aula de 2-3 años giran en torno a:
- La convivencia y el respeto a los demás
- El desarrollo del lenguaje y el pensamiento
- El juego simbólico y la creatividad
- La adquisición progresiva de normas y límites
Para las familias, esta etapa suele ser especialmente enriquecedora, ya que los niños empiezan a verbalizar lo que viven en la escuela, compartiendo experiencias y emociones del día a día
Las emociones de las familias durante el primer año
El primer año en la escuela infantil no solo implica cambios para los niños. Las familias también atraviesan un proceso emocional en el que pueden aparecer sentimientos como:
- Culpa por la separación
- Miedo a que el niño no se adapte
- Inseguridad ante lo desconocido
- Alivio al ver avances y bienestar
Acompañar estas emociones, mantener una comunicación abierta con la escuela y confiar en el proceso ayuda a vivir esta etapa con mayor serenidad.
Cómo acompañar con éxito el primer año en la escuela infantil
Algunas claves que ayudan a que el primer año sea una experiencia positiva son:
- Respetar los ritmos individuales de cada niño
- Mantener rutinas claras y predecibles
- Confiar en el equipo educativo
- Compartir información entre familia y escuela
- Validar las emociones del niño sin minimizarlas
La adaptación es un proceso, no un momento puntual. Cada pequeño avance cuenta.
El acompañamiento durante el primer año en Nemomarlin
En Escuelas Infantiles Nemomarlin, el primer año en la escuela infantil se vive como una etapa fundamental. El acompañamiento respetuoso, la atención individualizada y la colaboración constante con las familias permiten que cada niño crezca desde la confianza, el bienestar y la seguridad emocional.
Independientemente del aula en la que comience, este primer año sienta las bases de un camino lleno de aprendizajes, emociones y descubrimientos compartidos.
María Luisa Pascual – Docente en Escuela Infantil Nemomarlin Las Rozas